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El Exterminador hizo bien su trabajo. Juicio contra William Burroughs

A comienzos de 1963 un librero de Boston fue detenido y conducido a comisaría. Su delito: vender una obra considerada como obscena y, por tanto, contraria a la ley. Se trataba de El almuerzo desnudo de William Burroughs. Ante esta situación, la editorial Grove Press, (...)

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El Exterminador hizo bien su trabajo. Juicio contra William Burroughs

William S. Burroughs

A comienzos de 1963 un librero de Boston fue detenido y conducido a comisaría. Su delito: vender una obra considerada como obscena y, por tanto, contraria a la ley. Se trataba de El almuerzo desnudo de William Burroughs. Ante esta situación, la editorial Grove Press, de forma hábil, decidió personarse en el proceso legal como perjudicada. El juicio, entonces, ya no sería contra un librero aislado, sino contra el libro mismo y su autor. La obra de Burroughs no solo había adquirido la forma de un seísmo, sino que ahora se experimentaban sus réplicas.
El almuerzo desnudo fue prohibido y secuestrado en Boston, iniciándose en 1965 un proceso judicial de gran repercusión. Se trató de uno de los últimos ejemplos de censura y secuestro editorial en el mundo anglosajón bajo la acusación de tratarse de una obra contraria a la moral. El presente libro, inédito en español, recoge las brillantes intervenciones de Norman Mailer y Allen Ginsberg, auténticos iconos de la contracultura, durante el juicio de Boston. Ambos, haciendo uso de una enorme elocuencia y agilidad, muestran hasta qué punto lograron descifrar el código que subyace en la escritura y el pensamiento de Burroughs. El libro contiene numerosas alusiones a la droga y al proceso de destrucción del toxicómano, pero también fantasías sexuales, necrofilia y hasta canibalismo. Sin embargo, lo que vinieron a señalar Mailer y Ginsberg es que, en realidad, el acoso judicial atacaba a la Enfermedad, pero no exactamente la producida por la droga o los alucinógenos, sino a la que peligrosamente conduce el pensamiento rebelde y vírico del que la obra y el estilo de este irreductible escritor fueron testimonio, porque «Burroughs nos ha enseñado que la mierda no es solamente la droga, sino que el sistema en que vivimos está hecho de ella».

Reseñas:

«Mailer y Ginsberg declaran “en castellano” en el juicio contra William Burroughs. Las declaraciones de Norman Mailer y Allen Ginsberg en el juicio por “obscenidad” que se siguió en 1965 contra El almuerzo desnudo, de William Burroughs, se editan por primera vez en castellano, en una obra que recuerda uno de los últimos casos de censura y secuestro editorial del mundo anglosajón.
Estos testimonios, junto a una introducción sobre el impacto que causó la publicación de El almuerzo desnudo, se recogen en El exterminador hizo bien su trabajo. Juicio contra William Burroughs, que edita La Felguera en su colección Narrativas del Desorden.
La Felguera Ediciones tiene sede en Madrid y en Tenerife, y uno de sus editores, Servando Rocha, explica a Efe que la idea de publicar en castellano parte del juicio contra Burroughs surgió del interés por reflexionar sobre el concepto de obscenidad en un momento clave en el que la contracultura estaba mutando de la generación beat al movimiento hippy.
La posibilidad de recoger la opinión del propio autor, de Mailer y de Ginsberg en el juicio “es bastante inusual”, sobre todo porque sus exposiciones ante el juez son pura crítica literaria, añade. La persecución legal de El almuerzo desnudo se inició a partir de que la editorial estadounidense Grove Press comprara a la francesa Olympia Press los derechos de edición, y, tras su publicación en noviembre de 1962, comenzaron las voces que acusaban a la obra de obscena.
Grove Press, que tenía en su catálogo Trópico de Cáncer de Henry Miller y Lolita de Nabokov, vendió 15.000 ejemplares de El almuerzo desnudo en solo cuatro meses, hasta marzo de 1963, cuando el libro fue secuestrado por ser contrario “a la moral y las buenas costumbres” en Estados Unidos.
El proceso empieza cuando, a comienzos de 1963, un librero de Boston es detenido y conducido a comisaría por vender “una obra considerada obscena y, por tanto, contraria a la ley”.
Entonces, Grove Press, “hábilmente”, decide personarse en el proceso como perjudicada, ya que de esta forma el juicio no sería contra un librero aislado, sino contra el libro mismo y contra su autor. “La obra de Burroughs no solo había adquirido la forma de un seísmo, sino que ahora se experimentaban sus réplicas”, afirma Servando Rocha.
El almuerzo desnudo contiene numerosas alusiones a la droga, a fantasías sexuales, necrofilia y hasta al canibalismo.
El exterminador hizo bien su trabajo recoge las intervenciones en favor de Burroughs de Mailer y Ginsberg, auténticos iconos de la contracultura que, haciendo uso de una enorme elocuencia, muestran hasta qué punto lograron descifrar el código que subyace en la escritura y el pensamiento del autor juzgado.
El almuerzo desnudo contiene numerosas alusiones a la droga y al proceso de destrucción del toxicómano, pero también fantasías sexuales, necrofilia y hasta canibalismo. Sin embargo, lo que vinieron a señalar Mailer y Ginsberg es que, en realidad, el acoso judicial atacaba “la Enfermedad” —tal y como se cita en la obra de Burroughs—, pero no exactamente la producida por la droga o los alucinógenos, sino «la que peligrosamente conduce el pensamiento rebelde y vírico” contenido en El almuerzo desnudo.
Hasta ahora solo se había publicado en castellano de forma parcial una pequeña traducción del juicio en Retrato político de los USA de Pierre Dommergues, en 1967, y La Felguera Ediciones ha incluido como notas a pie de página fragmentos de la edición que de El almuerzo desnudo realizó Anagrama en 1989.
En marzo de 1965 el libro fue condenado como una obra “de claro contenido obsceno, pornográfico e inmoral” y se prohibió su venta y distribución en Massachusetts. Entonces Grove Press recurrió la sentencia ante el Tribunal Supremo basándose “en el irrenunciable derecho a la libertad de expresión contenido en la Primera Enmienda de la Constitución”.
Un año después se emitió un veredicto en el que se absolvía a la editorial y se afirmaba que, a pesar del “alto grado de lenguaje brutal” que contenía el libro, este no era obsceno, y se reconocía su importancia literaria y cultural. Se trató de uno de los últimos juicios por obscenidad contra un libro en el mundo anglosajón, algo que habían sufrido previamente Henry Miller y James Joyce, y posteriormente la censura se dirigiría contra revistas eróticas y contraculturales», artículo publicado en El Mundo.

«El juicio contra Burroughs sale a la luz. Se publican en español los testimonios de Ginsberg y Mailera favor del escritor».
Puedes leer la reseña completa en: https://www.publico.es/culturas/juicio-burroughs-sale-luz.html

«Hace semanas iba yo con escalofríos leyendo comentarios en foros (y en Viceland) a raíz de la prohibición cautelar de la película A Serbian Film a instancias de una asociación de padres católicos que la consideraba “un atentado contra la dignidad de la persona y la integridad del menor”. La mayoría de comentarios eran así de entrada contrarios a la censura, pero otros arremetían contra el director por enfermo, provocador sin escrúpulos y no sé qué más. Vamos, que el problema era la película y no la censura. Para cagarse. El mismo día llegó a mis manos la segunda edición de este librito que recoge —por primera vez en español— la transcripción de las intervenciones de Allen Ginsberg y Norman Mailer en el proceso judicial iniciado tras la detención de un librero de Boston por vender El almuerzo desnudo de Burroughs. No, no comparo una obra con la otra, sería una gilipollez y ese no es el tema. Haré constar, eso sí, que ese libro llegó a los tribunales porque alguien consideró “obscenas” sus alusiones a drogas, pedofilia, necrofilia y canibalismo. Y eso en 1965. Hace 45 años. Y que ya está bien de tonterías. Lo mejor: el toma y daca entre el juez Hudson —conservador y católico, pero cordial y demostrando haberse leído a Burroughs— y Ginsberg, ambos manejando conceptos como el “álgebra de la necesidad” e intentando dilucidar si el partido de Los Divisionistas que sale en el libro es o no una parodia de los homosexuales. Y Mailer admitiendo entre líneas que no entendía cómo un yonqui (al que califica de “escritor religioso”) había podido escribir algo tan bueno. Diablos, ¿por qué nadie grabó todo esto en vídeo?», Santiago Salvador, (Vice Magazine)

«De artefacto rastrográfico podríamos denominar a esta nueva entrega de La Felguera Ediciones, publicada por primera vez en castellano en su totalidad y que nos invita más que nunca a releer o leer por primera vez una obra tan extraordinaria como El almuerzo desnudo, del singular e iconográfico beatnik William Burroughs […]. Llamamos la atención sobre la cuidada edición de este pequeño fetiche con excelentes grafías, doble color, facsímile de antiguos recortes de los cut ups que confeccionaba Burroughs y demás elementos que hacen que el lector disfrute al tener este preciado objeto entre sus manos», Fanzine Ruido


Colección Narrativas del Desorden | 160 mm x 120 mm| 104 páginas | 10 euros | ISBN: 978-84-937467-2-8 | Diseño e ilustración sobrecubierta: Mario Riviere.